2008/07/03

Algún Día (2 de 2... por fin!)

(Leer parte 1 aquí)
(Perteneciente a Box)


Una semana, dos semanas, tres. Silvana no había vuelto a casa de Arturo.

No era algo que a él le afligiera mucho, aunque sí le extrañaba. ¿Y Maripili? Pronto supo que era ella quien ahora visitaba a Silvana. La verdad, fue un alivio, excepto porque su padre tardó un cierto tiempo en perdonarle el incidente. Sin embargo, el cese de las bromas era más que suficiente para hacerlo sentir aliviado, y ahora disfrutaba de sus prácticas en soledad.

-Creo que ya estoy tocando mejor "Infancia" ¿Cierto, Silva...na? -Se descubrió un par de veces preguntando la opinión de aquella ausente, por lo que no volvió a tocar esa pieza. No podía admitirlo, pero en el fondo, la extrañaba, así como se extrañan dos hermanos, aún cuando siempre se peleen.

De nuevo martes. La puerta sonó. No había nadie cerca para abrir, así que Arturo lo hizo. Y Silvana estaba afuera. Se quedaron mirando uno al otro algunos instantes. De ella no salió ni un sólo gesto. Luego él rompió el silencio.

-Ah, volviste. -le dijo, con un tono en lo absoluto amable.

Ella no respondió. Se limitó a pasar de él y entrar a la casa. Arturo la seguía con la mirada. Subió las escaleras y estando ya arriba, le oyó decir:

-Sólo porque tu hermana me lo pidió.

-Ya te veré en un rato yendo a verme practicar. -Le respondió, en un tono más bajo, más para sí mismo que para que ella lo oyera.

Pero no sucedió. Ni ese día, ni el jueves, ni la semana siguiente.

Una semana, dos semanas, tres, y ella no bajaba a verlo practicar.

Aún incrédulo, Arturo había decidido recibirla él mismo cada vez que llegara, pero ella no cambiaba de actitud, no iba a verlo practicar, tan sólo se limitaba a devolverle la mirada indiferente cuando él le abría la puerta de la casa. Incluso, una vez Arturo le dijo:

-No me puedes negar que te hace falta ir a la sala a verme practicar. -pero Silvana se limitó a pausar su camino tan sólo para verlo un momento, y luego siguió subiendo las escaleras, de camino a la habitación de Maripili.

Aquél día, mientras las dos estudiaban, y la música, a veces melodiosa, a veces tropezada de Arturo se colaba hasta la habitación, escucharon una pieza que él no había vuelto a tocar en muchos días. Las dos se miraron, olvidando todo lo que estaban haciendo. Maripili estaba atónita, aunque ya sabía lo que aquello significaba, y Silvana sonreía con satisfacción de ganadora... y de niña-mujer.

Cuando Arturo terminó de tocar Infancia, tenía una sonrisa de victoria en los labios. Esperó paciente y en silencio, pero Silvana seguía sin aparecer. Cuando estaba a punto de modificar la mueca de su sonrisa, le oyó a esta decir fuera de la habitación:

-Sabía que no aguantarías mucho más -dijo mientras entraba en la sala y se paraba justo frente a Arturo.

-Eres una niña tonta. -Le respondió.

-Y tú eres un tonto adolescente, que va a volver a tocar mi canción favorita, y que es la única que se sabe bien.

Silvana se recostó en el sofá y cerró los ojos en espera de la música. Arturo ya no sonreía tan victorioso, y una mueca de molestia se le medio dibujó. Pero, aunque nunca lo hubiera admitido, se sentía complacido con la presencia de Silvana, así que cedió a su petición y volvió a tocar "Infancia".

Silvana volvía a disfrutar de aquella sala, con sus cortinas que suavemente parecían danzar al compas de los acordes del piano, y con los tibios rayos de la tarde que acariciaban el rostro de Arturo al tocar. Ella sabía que sus conciertos habían regresado, aunque no fuesen para siempre.

***

En los años que fueron pasando mientras Arturo culminaba la universidad y Silvana la empezaba, los conciertos se habían mantenido de la misma forma, aunque más perfeccionados. El impase que tuvieron no se volvió a dar, las palabras de ella fueron olvidadas por él, y él aprendió a demostrar su aprecio por las visitas de ella.

Pero hay cosas que no duran toda la vida, como la niñez o la adolescencia, como la universidad, como la relación de hermandad que tenían ambos. Sus vidas les habían llegado, y los cruces de sus destinos los habían llevado a sus nuevos caminos.

Arturo tuvo que dejar de practicar los martes y los jueves, porque el trabajo de hombre le tomaba esas horas. Silvana dejó de visitar a Maripili porque sus carreras nada tenían que ver... y la distancia tampoco cuando se va al exterior a estudiar. Arturo olvidó sus domingos con el piano, porque la novia le tenía planes más interesantes en la playa... o al menos eso decían ellos, y a Silvana los poetas la mantenían envuelta entre sus incienzos de letra viva y universitaria.

Es así que algunos se dan besos con sellos, promesas pre-pagadas, flores muertas aún vivientes, tumbos de corazón y suspiros de alegría.

Otros abren ojos una vez y otra vez más, hacen de nuevos sonidos sus más íntimos secretos, dejan caer amores en sus huevos, y prueban la vida en tres sabores.

Un día, de esos que pasan sin quererlo, a Silvana la trajo nuevamente de su mundo una voz antigua y querida -Es Maripili, amiga. Ven este verano, que Arturo se casa.-

Fue así que aquel día de agosto, Silvana volvió a recorrer las calles de su infancia, volvió a ver las casas y los árboles... y vió también a los que ya no se podían ver más. Recorrió de nuevo aquella acera de martes, jueves y domingos, la misma que esta vez la conducía hacia la iglesia donde se festejaría el matimonio.

Con paso lento, vívido de recuerdos, de abrazos con la niña que había dejado de ser, y con los pies seguros de su andar, llegó hasta el recinto.

La ceremonia tenía poco tiempo de haber comenzado, y los novios ya se encontraban en el altar. Hacía un calor sofocante, así que Silvana decidió sentarse en la última fila, cerca de la puerta, para poder respirar un poco de aire, además de no interrumpir el acto. A mitad de la ceremonia, el organista comenzó a tocar "Infancia". Silvana sintió que la visión se le nublada al escuchar aquella melodía, tan llena de recuerdos de años. El corazón se le agitó, deslizando a golpes por sus venas recuerdos, emociones, nostalgias y sentimientos aún vívidos, pero que creía haber dejado atrás... muy atrás donde ya no los podría encontrar.

La niña tonta había hecho de las suyas con esta mujer.

Silvana decidió, como pudo, ponerse en pié y pararse en la entrada de la iglesia, sostenida por el marco de la puerta, y en donde podía sentir la brisa fresca y el sol que la iluminaba, casi quemando su rostro. Fue la única manera que halló para poder permanecer con los pies en la tierra, en lugar de que la sensación de que todo era un mal sueño del que no podría despertar la dominara.

Cuando llegó el momento en que el sacerdote le preguntó a Arturo si aceptaba como esposa a la novia, aún él no sabe por qué, volteó y miró tras de sí. Encontró, a sus ojos, una iglesia completamente vacía, pero al fondo de esta, parada en la puerta, reconoció la figura de Silvana. Vio que esta le sonreía algunos instantes y que luego salía del recinto.

Silvana volvió a sentir la brisa y el sol la cegó un poco mientras bajaba las escaleras de la Iglesia, y mientras caminaba, dos palabras se repetían en su mente:

-Algún día, Arturo. Algún día.

(Fin de la historia)

***

Un poco "tonta" por lo rosa, pero como un cuento anterior causó varios dolores de panza, corazones y demás órganos, pues quise ponerle un poco de azúcar a esto. Además, se presta ;)
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7 comentarios:

Oscuridad dijo...

Para leer realidades, leería un periódico. En verdad esperaba que ese día llegara, pero no me lo regalaste, ni a mí ni a ellos...

Tocó cuerdas, solo que las que no me gustan.

Yukino M. dijo...

¿Y por qué crees que ese día no llegó, que no se los regalé?

;)

Un Beso! ^

Oscuridad dijo...

Sencillamente, fué el sentir que me quedó tras leerlo. Ni más, ni menos...

Yukino M. dijo...

Cada quien decide ver la vida según sus propias experiencias... o lo que asume que son sus esperiencias...

:-.

Afortunadamente, siempre hay de donde sacar azúcar (o splenda para los diábeticos o los light, si gustan ;) , que es del mismo lugar de donde provienen esas experiencias...

Libre albedrío de ser felices... o no ;)

Otro beso! :)

Yukino M. dijo...

Ah...

Y Oscuridad... recuerda que

TE QUEREMOS





:-P

Alejandro dijo...

muy bueno. tan bueno que me hizo ir inmediatamente a decirle a mi dani cuando la amo y cuan afortunados somos de estar juntos.

Yukino M. dijo...

Qué Belleza!!!! :D

...y qué honra que un escrito mío pueda generar algo así :))))

:$ Me sonrojas!

Gracias por el comentario!! :D