2010/07/13

Tu silencio

(...)
Tu silencio
está lleno de distancias
Distancias
que se ocultan en miradas
Miradas
que ayer me regalabas
Miradas
que se pierden en el tiempo

Tu silencio
tu mirada
tu distancia


Este tema, de la banda venezolana Solares (mejorado remanente de Zapato 3) tiene la habilidad de acompañarme en distintos momentos, con distintas personas y terminar, en el fondo, siendo parte de lo mismo... porque las palabras, mínimas, se reflejan igual e independientes del espejo, cuando de sentimientos se trata.

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2010/07/06

Código civil femenino

Recientemente me pasaron esto por correo, y me pareció TAN atinado, que quise compartirlo por esta vía :)

Para todas las mujeres:

CÓDIGO CIVIL FEMENINO

Art. 1: Si él no la quiere, usted tiene quien la quiera.

Art. 2: Si no la quieren, es porque no la merecen.

Art. 3: Solteras sí, solas nunca.

Art. 4: ¿Usted piensa en un 'bonus track' con algún ex? Recuerde que 'figurita repetida no completa el álbum' (aunque las buenas se pueden coleccionar)*. ;)

Art. 5: Cuando un hombre pide un 'tiempo', significa que quiere intentar con otra. Y si no tiene suerte, volverá con usted. Tenga presente que 'Tiempo, sólo da el reloj'.

Art. 6: Hombre gallina sólo sirve para hacer guiso.

Art. 7: No trate con prioridad a quien la trata como opción.

Art. 8: ¿El hombre es la cabeza...? ...La mujer es el cuello, y puede mover la cabeza como se le venga en gana (y a donde le convenga, claro está).

Art. 9: Si el hombre que tropezó decide regresar, repita siempre: 'saque número y espere al final de la fila'.

Art. 10: ¿'Príncipe azul'...? ¡Es mejor el lobo feroz. ..que la ve mejor, la oye mejor y la come mejor.

Art. 11: No olvide que es mejor caer que estar guindando.

Art. 12: Las leyes del presente, tienen efecto retroactivo.

Art. 13: Mujeres, mientras llega el indicado, disfrutemos al equivocado.

¡COMUNÍQUESE, CÚMPLASE Y REENVÍESE..! :D
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2010/05/09

Mi trabajo ideal

Comienzo a escribir esto sin mucha auto-orientación, pero es algo que me debía hace tiempo, y se me "alborotó" leyendo estos dos posts de Ozono. Los voy a tomar como "memes" :)

Estoy pasando nuevamente por el proceso de replantear mi vida, con nuevas metas en el camino. Estas metas reaparecieron en un momento que me volví a cuestionar seriamente mis pasos y lo que estaba haciendo con mi vida. Me he dado cuenta con el tiempo de que es necesario pasar por esto y hacerse ciertas preguntas con frecuencia, con el objeto de replantear el momento presente y el camino. El problema es que siempre me hacia falta la pregunta más importante: "¿Para qué?" seguida del consabido "¿cómo?"

Las frases frecuentes en mis análisis terminaban siendo "este no es mi camino" "no estoy siguiendo los pasos correctos" "no estoy siendo cónsona con mi espíritu", etc. Pero, entonces ¿cuál es mi camino? o más bien, ¿cuáles son mis metas?

Pues bien, como el área profesional es una parte fundamental en mi vida, y deseo sentirme plena en mis actividades profesionales, voy a comenzar este redescubrimiento de metas con una lista de requerimientos "espirituales" con respecto a mi vida profesional. Los para qué irán saliendo solos:

  • Primero que todo, quiero ser inmensamente feliz con mi trabajo, aquello a lo que me dedique, y sentirme realizada con ello.
  • Quiero que mis actividades laborales sean en ilustración. Quiero trabajar en estilos romántico, adolescente, manganime, fantasía y ciencia ficción. Quiero trabajar tanto digital como en papel.
  • Quiero que mi trabajo sea una herramienta que me permita convertirme en mangaka y publicar mis historias.
  • Quiero que mi trabajo y lo que lo rodea sea alegre y divertido, que llene mi espíritu, que lleve mi esencia.
  • Quiero estar excelentemente remunerada. Quiero que económicamente sea estable y tenga multitud de beneficios y bonos. Quiero que este trabajo me permita proveerme una vida tranquila, segura y cómoda, para mi y los míos. Quiero que sea estable en todos los sentidos.
  • Quiero que mi trabajo me permita mejorar y aumentar el tiempo de calidad con mis seres más queridos, mi familia, mi pareja, mis amigos.
  • Quiero un ambiente de respeto en el lugar en el que trabaje. Quiero que las personas con las que interactúe sean amables, respetuosas, sinceras, felices, inspiradoras, mente abierta y amplia, inteligentes, analíticas, y con un gran corazón. Quiero formar parte de un equipo así.
  • Quiero un área de trabajo con tecnología de punta, cómodo (ergonómico), amplio, equipado con tabletas gráficas, un cpu de última generación (mac), monitores duales, un escáner e impresoras de full resolución, internet de súper velocidad, cámara digital reflex, lápices, marcadores, pinturas, pinceles, creyones, tintas, papeles de varias clases, libros de bocetos... y un buen equipo de sonido. Una silla comodísima y una mesa de dibujo. E importantísimo, un clima agradable y fresco y ventana con luz y aire natural y una vista relajante e inspiradora.
  • Quiero un ambiente estable, agradable, divertido, inspirador, creativo. Quiero poder compartir con mis compañeros ideas y ratos agradables. Quiero que podamos tener tiempos nutritivos para compartir entre nosotros.
  • Quiero que mi espacio de trabajo me permita también tener mi momento a solas para fluir con mi inspiración.
  • Quiero que mi trabajo me active y anime cada mañana a ilustrar y estimule mi creatividad.
  • Quiero constantemente desarrollar mis conocimientos y aprender nuevos. Quiero me provean con frecuencia de cursos de mejoramiento profesional en diversas áreas, pero con preferencia en la ilustración.
  • Quiero que este lugar esté geográficamente cerca de mis intereses y sea cómodo trasladarme a 'el. Quiero que me permita asistir a clases de japonés y al "kaiwa" y a otros cursos que tome, a clases de música, compartir con los amigos y/o mi pareja, tomarme un café, salir a dar un paseo por el jardín con total confianza y tranquilidad.
  • Quiero un trabajo de horario libre, en el que lo importante sea el resultado. Quiero administrar así mi tiempo diario para dedicarme también a actividades de mi formación personal y profesional, y que todo encaje armoniosamente.
  • Quiero que mi trabajo sea importante y positivo. Quiero que esté siempre enfocado a proyectos útiles, formadores, inspiradores, y de entretenimiento. Quiero poner mis ideas en función de estos objetivos. Quiero ser parte integral de esto y ser reconocida y tratada como tal y con respeto.
  • Quiero que mi trabajo se nutra positivamente de mi entorno y a su vez lo nutra. Quiero lograr una buena interrelación con mis compañeros.

¿Para qué quiero todo esto? Para ser feliz en mi día a día, para convertirme en una gran ilustradora, porque eso es lo que me apasiona en la vida. Y para garantizarme una vida tranquila y estable, económica y espiritualmente, en compañía de las personas que más me importan.

¿Cómo lo voy a lograr? Aún no estoy clara, pero estoy segura de que esto ya es para mi. Seguiré ilustrando, ahora aún más, haciendo cursos en ilustración y repartiendo curriculum hasta que les pueda contar en un nuevo post cómo sucedió todo.

Si conocen un trabajo así para mi, ¡Avísenmeeee! :D

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2010/05/03

La otra cara: de la pérdida de mi identidad venezolana

Empezando a escribir estas líneas tengo el corazón un tato "indispuesto", y ya sabrán o imaginarán por qué. Este post ya lo había escrito hace días, pero no tan emocional como lo hago ahorita, y fue por eso que quise cambiar las líneas y palabras. El post original llevaba impreso cargas del día a día que en realidad no quería colocar aquí.

Así que empiezo de nuevo.

Desde hace años (muchos), he tenido una idea en la cabeza que siempre he querido volver realidad: vivir en otro país. No sé si fueron los cuentos de mi mamá y sus viajes o que me hablase en otros idiomas cuando pequeña, pero conocer a otra gente, en otro lugar lejos del mío y encontrarnos en esos espacios de similitudes siempre ha sido para mi un sueño. Por lo mismo entré y salí de idiomas modernos, por eso también sigo estudiando otras lenguas.

Sin embargo, debo confesar que el no haber logrado salir ni al país vecino me dejó con saborcito agridulce, y en mi manía de sentirme vieja antes de tiempo tiré la toalla. Seré franca, mi manera de ser y entrarle a la vida es lo suficientemente bohemia como para vivir aún con mi mamá, y hasta haberme arrastrado al novio a la casa, porque no nos quedaba otra opción, ya que bohemios al fin, la casa de la suegra era lo que nos alcanzaba... y lo que nos sigue alcanzando. Es una vida de cosas bonitas, pero también pesada para otras cosas.

La vida no es rosa. Llena de preocupaciones, de "teneres que hacer" (porque debemos procurarnos lo mínimo necesario), de sacrificios para poder proteger ese pedacito de paz de ser bohemio, medio artista, un poco geek romántico... ese ser desencajado de lo que nos rodea, y cada día más.

Un fin de semana en un parque tomando vino y comiendo queso manchego, ir todas las semanas al cine, irnos de viaje al menos una vez al mes, comprar una cámara o un celular nuevo... ninguna de estas cosas, sencillas y placenteras, son fáciles de acceder para nosotros, y las hemos tenido que recortar progresivamente. Hay otros "gastos" que ameritan de mayor atención monetaria, y de trabajo incómodo. A eso le sumo que salir cada día a la calle es de por sí estresante, por la violencia en la gente, los asaltos, los abusos, el ambiente.

No tengo hijos aún, no los he querido y eso me alivia, porque me da náuseas pensar el país que les tocaría sobrevivir. Pero algún día los querré, y desde ya quiero un futuro para ellos, y lo mismo deseo para mi mamá, que pueda pasar tranquila sus días. Yo quiero poder darles eso, y en donde vivo, alguien como yo no suele ser muy apreciado. Pueden admirar mi filosofía de vida, los pasos que he dado, pero puedo decirles que eso no me da para mi manutención.

Así que entre mi día a día medio cabizbajo, medio derrotado, regresó el anhelo, ahora envuelto en una idea positiva "tiene que existir un lugar mejor, y donde sí podamos vivir tranquilos y siendo quienes somos". Cuando esa idea volvió a mi, me removió y me sacó lágrimas. Unos días antes había resuelto cambiar algunas cosas, volverme más dura para sobrevivir aquí, entre otras decisiones, pero creo que fue un angelito el que me protegió de cerrar mis ojos a mi misma, porque ciertamente no sería mucho el tiempo que pasaría sin darme cuenta de mi traicionarme, pero quizá el suficiente como para no poder dar marcha atrás. En la medida que la idea, el anhelo, crecía de nuevo, vinieron también a mi pensamiento los amigos que se fueron, mis sueños... y en particular mi familia. Ellos son lo más importante en mi vida, mi soporte y mi rumbo, y ahora mi sueño no es sólo por mi, e involucra a más personas, más importantes que el país entero. Estoy segura de que esos pensamientos estuvieron en la mente de mi abuela cuando decidió venirse ella sola a Venezuela, a aquella patria tan enorme y de brazos acogedores, para luego traerse a toda su familia. Creo que hoy día sería ella misma, que se volvió más venezolana que muchos que conozco, la que me empujaría a irme, a buscar una vida nueva y mejor.

Quizá ese sea el karma que dejan los inmigrantes a su descendencia, el de lograrse una vida mejor, fuera de su tierra (dicen que para poder amar, primero hay que sufrir, no?). No sé si sea así, pero hoy le doy gracias a ella por la sabiduría y el valor que me dejó, ahora que seguiré sus pasos.

Todo esto viene de mi convencimiento de que sí existe ese lugar para nosotros. En este proceso nuevo y maravilloso en mi vida, me he encontrado con nuevos amigos, con nuevos consejos y, en especial, con nuevos ojos, que me ayudan a ver que sí se puede lograr lo soñado y mantener el rumbo.

Hoy, menos que ayer, y menos que anteayer, pertenezco a este rincón del mundo. A su gente, su idiosincracia. No comparto su visión de país, su visión de sociedad. No apoyo sus actitudes ni decisiones. Yo ya no soy de aquí. Aunque en mi corazón quedan guardados para siempre los recuerdos de mi niñez en este caribe tan particular, y aunque por esa Venezuela que aún refulgía, y que aún sueño con volver a ver (pero más bonita), seguiré haciendo algo dondequiera que esté, hoy sé que ya no hay retorno, porque yo ya no soy más venezolana. Y nadie me lo arrebató, yo lo decidí.

Cuando me pregunten de dónde vengo: del norte de sur América; cuál es mi equipo: los Leones del Ccs.; cuál en mi nacionalidad: la que dice en el pasaporte... pero cuando me pregunten por mi identidad, esa será una nueva respuesta que irá creciendo cada día.

Ahora regreso a trabajar, que es lo que me queda en mi estadía: un poco más de días grises, pero por algo más importante en la mente y el corazón.

Espero pronto contarles buenas nuevas... y diferentes!
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2010/04/27

La primera cara de la moneda: ¿Qué estamos haciendo?

Hoy fue un día de esos en que me tocó tomar el metro, afortunadamente no en hora pico (aunque parecía hora pico de hace menos de 10 años... pero bueh).

Saliendo por uno de los accesos, mi mirada juguetona y curiosa se tropezó con una de las carteleras del metro, las cuales hoy día están plagadas de propaganda gubernamental (política), casi todas con la foto del defensor de la silla presidencial (ya saben quién, no voy a poner nombres pavosos en este espacio)

Una en particular presentaba una gigantografía, pared a pared, piso a techo, con una foto del ya en funcionamiento Metro Cable.

Como siempre, preguntándome cosas al aire y sin mucha importancia, surgió en mi cabeza la inquietud de ¿por qué eso beneficia a toda esa gente? Y no tardé en sacar varias conclusiones...

No sé cuánto fue, pero debe haber costado mucho dinero una obra de ese tipo, y no me parece mal que lo hayan hecho, al contrario, pero ¿qué resuelve?

¿Cuán beneficioso resulta realmente construirle a la gente de pocos recursos un medio de transporte que los haga llegar más fácil y rápido a sus casas, las cuales no están ni en la mejor situación geográfica ni en las mejores condiciones de terreno y estructura?

¿Por y para qué amarrarlos a ese espacio, en lugar de ofrecerles medios para vivir mejor?

La solución no es hacerles la vida ilusoriamente "más fácil", mientras los hunden en un lugar del que sólo se podrá salir con una cantidad de esfuerzo casi inhumana, y por lo mismo son cada vez menos los que salen, y mayor el cordón de miseria. Porque estoy convencida no sólo de que tienen la capacidad, sino las ganas de salir de esa situación, pero no les han enseñado de verdad cómo, y ahora les mienten más que nunca.

Les propongo un ejercicio mental, respóndanse cuánto bien les hacen cuando a estos ciudadanos les mandan el mensaje de "Uds. valen más que los otros, porque los otros, los oligarcas, valen menos que Uds., y ahora a ellos les toca pasar las mismas y peores penurias ". Cierto que no lo dicen literalmente, pero es el mensaje implícito (uno de tantos). ¿En serio valen más por eso???

Todos valemos por igual, y jamás a cuestas de otro.

Esto me recuerda un artículo sobre "el voto del odio", que hablaba de por qué votar por uno que no te convencía mucho sólo para evitar que el otro sí ganara...

Y mi respuesta es que lo que nos pasa como país va más allá de un voto de “odio” que se le podría haber dado a esa oposición que no convence, para evitar los que hoy siguen al mando nos sigan hablando en sus términos malsanos, pues recuerden que son ellos quienes están criando a nuestros hijos con un discurso de odio. ¿Quién pasa más tiempo con los hijos? ¿La familia? ¿Uds.? ¿O el colegio???

Mi voto jamás fue de odio; lo ha sido de temor, sí, pero principalmente por principios. Cuando me ofrecen las 2 opciones principales, uno mediocre y el otro resentido social, claro está que ninguno de los dos me gusta, pero si en mis manos está que un resentido social, que puede terminar queriendo criar a mis hijos y los de mis amigos, no llegue a ocupar el cargo, es evidente lo que voy a votar, y que ni de vaina me abstendré.

Lo más entretenido de esto es que varias veces me he conseguido con que aquel al que tildan de “mediocre” o inexperto (la gente como que no sabe la diferencia) resulta no ser tal, y puede que sea más inteligente que la mayoría. Pero que el resentido social resultara ser sólo un fan comunista y de verdad trabaje por y para la gente, tristemente, lo he visto muy poco.

Yo insisto en que hay que ir a votar, así estés viviendo en Indochina. No importa cuán lejos estés, o cuánto inistas en olvidarte de la política; siempre afectará en algo lo que hagas o dejes de hacer… quizá no al país, pero seguramente sí a algún ser querido, familia o amigo.

De alguna forma, reintegrarnos al proceso que nos cirunda y mueve nuestras vidas, así creamos que vamos por otro rumbo, es parte de la solución. Alzar la voz. Proponer soluciones. Conversar con la comunidad. Hablar con un ministro o un alcalde. Mandar cartas. Escribir libros sociales. Investiga tu entorno y escribe un paper. Lánzate a la asamblea. Pon un ratico Globovisión y entérate. Abre los ojos de nuevo más allá de tu cuadra...
Arréchate de nuevo y… Haz ALGO!

Hoy lo que te quita el sueño es que el mercado está por las nubes, que cuidado en la calle que te asaltan, que las colas no se soportan, que esos $400 no te alcanzan pa un coño, y cuida’o no se roban el encargo en la aduana. ¿Pero te has puesto en serio a sacar cuentas de cómo era este cuento hace 10 años? ¿Qué te prometieron? ¿Qué se enseñaba en los colegios? ¿Qué soñabas? ¿Qué planeabas para tu vida? ¿Para qué te graduaste y/o te casaste?

Si fueras el de hace 10 años y te fueras de viaje a este “futuro”, ¿Qué hubieses hecho???

¿Sigues pensando que en los próximos años lo que te quitará el sueño será lo mismo de hoy? ¿O será peor? Y cuando voltees a este “pasado” y te des cuenta de que no hicimos Nada, ¿cómo piensas que te sentirás?

Anda… vuelve a tu cola infernal de hora pico, o al metro plagado de gente y de avisos rojo-rojitos, donde nos muestran cuánto están haciendo por el pueblo, al que perteneces… Cuando llegues a tu casa y digieras el día, móntate en tu propio metro cable, o si te provoca, haz algo.


En twitter leí: “Yo quiero salir de Chávez, pero la oposición no me deja” Yo creo que es que nos da flojera.
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2010/03/19

Cuando se te vuelca el abismo

Hay una condición que padezco, sufro, agradezco... vivo, y no sé si tiene nombre. Soy extra sensible, o sensitiva, o algo así: cuando algo es más intenso o doloroso para ti que para otros, y lo haces insensible a tus propios ojos para que no te llegue... tanto.

Por ello no escribo tanto como quisiera. Al menos yo, no he aprendido a llevar sensaciones a palabras, y el problema es que me hace falta. Desahogar. A todo el mundo, aunque nadie lo vea.

Creo que además escribo de una forma que sólo, y como mucho, el 3% de la gente puede entender, o identificarse con. Y con rara frecuencia quisiera hacer conexión con ese mundo del que tanto procuro alejarme.

He pasado estos últimos días inundada de esas sensaciones necesarias de expresar, pero que no hallo como. No me encuentro, no me concentro. Los ojos se me inundan de conmoción leyendo aquí y allá lo que pasa en este mundo, eso que se repite como un fractal de esquina a esquina. Copias al carbón de lo amado y lo odiado. Y un nudo hecho garganta.

He pasado los días como con las manos envueltas en seda, mi cuerpo queriendo salirse de mi, la mente fugada, la vista borrosa que persigue imágenes de alma o corazón (¿o son lo mismo?).

Nadie atenderá este post, y pronto se volverá apenas rastro desvanecido de un simple instante... pero es que necesitaba hacer esto.
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2010/02/18

18-02-2010

Es raro como a veces la gente se va de la vida, de uno; y no porque hayan fallecido. Se te van del escuchar, del leer, se te esfuman... y te dejan el alma echa un nudo. Los días se te vuelven complicados, enredados, de buscar y no hacerlo, de pensar y no hacerlo, y es cuando es más difícil, porque no se puede dejar de hacerlo, tan sólo se puede aguantar. Aguantarse lágrimas, ganas de golpear, de gritar, o de sólo entristecer.

Conoces esa sensación?

Seguro la has vivido, o la estás viviendo. Las personas más difíciles de olvidar usualmente son estos fantasmas del corazón. Porque, si una persona fallece, uno como que tiene derecho a extrañarla, pero si se aleja es como si te lo prohibiera, te negara pensar, sentir, extrañar. Y además, se te van sin avisar, sin tu permiso.

Ya lo recuerdas?

A veces son los días que menos queremos recordar de nuestra vida. Y no importa cuanta gente tengas a tu lado, el que no está es el que más pesa.

Largo, largo...

Pero no pesa para siempre. Los años pasan, el tiempo sana. Días, meses, años... no sé, depende de cada quién, pero pasa. Algo he aprendido de esas experiencias, y es que están llenas de cosas valiosas para guardar, y de las que aferrarse en el proceso. Los momentos de felicidad, por pequeños instantes, son recuerdos que te inundan. Lo que aprendiste del amor, de la alegría, del dolor y de la pérdida, se queda para hacerte crecer. De enfrentarte a la verdad, la verdad de tu momento real y tu vida real. Sentir el piso de verdad, el suelo que no se puede hundir más, y el camino que ahora se abre y puedes caminar con los pies firmes de nuevo.

Difícil y constante, de obligarse a pensar en lo bueno, de dejar de lado lo malo, de hacer como que ha muerto, y si le ves, te imaginas que es su gemel@. Y en especial, la firmeza de dar un paso hacia delante y no volver el rostro, jamás. Si ellos nos lo prohibieron, ahora nosotros lo haremos y tomaremos ese poder en las manos... mientras aún lloramos en el camino.

Escuché una vez de Elba Escobar algo que parafrasearé "...a esos hay que llorarlos, arrastrados por el piso, con bolero y con una botella, quejarse, adoloridos hasta el fondo del corazón, hasta que te canses, y ya está. Se acabó. A seguir tu vida".

Y ya está, se acabó. Ahora eres tú quién le dejas, le prohibes volver a tu vida, a tu pensamiento, y lo haces con una sonrisa en los labios.

Reencontrando fragmentos de mi vida, de esos así de enredados, es que surgió esto. Hoy los agradezco, porque me dejaron conocer parte de mi que nunca hubiese visto, me dejaron al lado de personas valiosas, que ahora se apreciar mucho más profundo, me ayudaron a reconocer sentimientos, situaciones, pensamientos, rostros. Y me dejaron, entre tantas cosas buenas y dulces, al amor más importante de mi vida, O3.

Y cosas, sentires y pensares que no se olvidan, pero hoy día sé, que si lo veo, podré sonreírle en paz y decirle "Gracias por todo" de corazón.


Para Asterión... entre otros.
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