2013/04/16

Soy humana

Pero me volví a equivocar, sí, como humana simple que soy. Pero duele, se paga caro.

Pasan los años, busco soluciones, respuestas, pero no las hallo... hay algo mal en mi, muy mal, que me tiene actuando mal, escogiendo mal. Y he probado cosas diferentes, les juro que tengo años buscando soluciones! pero o no las hago como debe ser o las entiendo mal... y yo lo único que busco es a alguien que me pueda entender como soy, que me sepa escuchar, que me sonría ante los rollos. Yo creí haberte encontrado, pero me equivoqué... me puse en tus manos, y fue demasiado para ti. Ahora nuestra relación se cae a pedazos, y no parece que podamos hacer algo. Y lo siento mucho, por ambos, por el tiempo, por lo que sentimos, que definitivamente no es suficiente como para saltar los abismos entre tú y yo.

Cada vez me siento más sola, ser yo te va alejando poquito a poco. No quiero ser una carga ni una molestia, y me desgarra sentir tu lejanía.

Cada vez que tenemos un problema, te siento más lejos. Pocas veces he logrado sentirte cerca en medio del caos, y he hecho un trabajo inmenso por ver cómo acercarme a ti de alguna forma que te sientas seguro, pero meto la pata (osea, soy yo), y todo se jode de nuevo.

Eres la persona que más he amado, pero me siento miserable de que no podamos estar juntos, porque son más los días que peleamos, en particular por como somos: porque tú eres difícil, y yo soy delicada.

Como odio cada vez que me dejas de hablar porque necesitas distancia... ¿cómo hago yo para lidiar con tu distancia? ¿Qué queda de mi en esta soledad? ¿me has pedido permiso para alejarte en esta relación? ¿y cómo van a ser esos momentos amargos si viviéramos juntos???

Siento mucho haber saltado a tus brazos, porque algo siempre me dijo que no podrías conmigo, que caeríamos, pero confié en ti, y no en mi, que conozco mi peso. Probé tus brazos, cálidos, fuertes, y he procurado ayudarte a que me sostengas, pero cuando las piernas me tiemblan, no logro ayudarte, y la caída es dura... y odio razguñarte mientras me aguanto, odio este piso y ser tan pesada que no puedas (o quieras?) alzarme.

Dios, cómo dueles.

Y cómo duele equivocarse y no tener idea de cómo hacerlo diferente... y el tiempo pasa, y duele cada vez más, y el reloj me mira amenazante: "fracasaste" me susurra.

Ahora este blog es el desahogo que no puedo tener con mi mejor amigo... igual, hace años que no me lees...

P.D.: Dios, ¿este es el plan que tenías para mi???
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1 comentario:

Gorka Siverio dijo...

Siempre alguien te lee, aunque no te lo comentemos...